Feminismo radical vs transfeminismo. Comunicado de Plataforma Anti Patriarcado.


Estamos muy acostumbradas a que vengan a nuestra página a llamarnos de todo porque no defendemos ni la prostitución ni la pornografía, ya que entendemos que son dañinas para todas las mujeres por la violencia y la ideología de subordinación que encierran. Los adjetivos con los que nos describen van desde puritanas o mojigatas, a putófobas e incluso llegan a decir que somos la causa de la violencia que sufren las mujeres que ejercen la prostitución (aclaramos que si somos algo, es puterófobas, proxenetófobas o patriarcadófobas). A esto, y a los machirulos de turno, estamos tremendamente acostumbradas por triste que sea.

A esto se añade que, a principios del año pasado, comenzamos a escuchar la palabra TERF como insulto cada vez que decíamos que éramos feministas radicales. Como se repitió en más de una ocasión, miramos el significado de la palabra en internet. TERF significa: “Trans exclusionary radical feminist”, “Feministas radicales transexclusionistas”. Para nosotras fue una sorpresa que nos llamaran TERF sin habernos pronunciado sobre feminismo y las personas trans. Es decir, no entendíamos por qué pensaban o estaban tan segurxs de que excluíamos a las personas trans del feminismo habiendo muchas personas trans que son feministas radicales. La verdad es que nos dejó muy confusas. Supusimos que eran personas que ignoraban que, no sólo muchas personas trans son feministas radicales, sino que muchas feministas radicales NO EXCLUIMOS a las personas trans del feminismo. ¿Por qué íbamos a hacerlo? Cuantas más seamos, mejor.

La cuestión es que nos hace sospechar mucho el hecho de que existan dos términos exclusivos para mujeres feministas (el otro es SWERF “Sex Worker Exclusionary Radical Feminist”, “Feministas radicales que excluyen a las trabajadoras sexuales”). Y es que, a nuestro modo de ver, revela una cierta misoginia, pero si ya se utiliza para poner en entredicho la teoría sobre la que se basa el feminismo radical, no creemos que haya que definir lo que esto pone de manifiesto, y más, si se hace en nombre del ¿FEMINISMO?

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Traducción: “El antiguo grupo de mujeres que desapareció era realmente excluyente y lleno de TERF’s hablando de sus vaginas todo el maldito tiempo

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Traducción: “Discriminación por sexo” alerta terf

captura-de-pantalla-2017-02-12-a-las-22-56-22Traducción: “Si viviéramos en un mundo donde la “socialización masculina” no fuera un argumento terf quizás podríamos utilizar ese tipo de lenguaje sin consecuencias negativas, pero como están las cosas, sugiere que las mujeres trans no son mujeres reales porque no hemos recibido cierta experiencia mística universal de la feminidad desde el nacimiento”

Después del cierre de la página, debido a un ataque organizado por parte de personas que consideraron uno de nuestros post transfóbico, queremos explicarles nuestra postura con respecto al tema que nos concierne.

En primer lugar, pedimos disculpas si algunas de las palabras que utilizamos pudieron resultar ofensivas o si la manera de comunicarnos en ese momento se percibió como agresiva y excluyente para las personas trans.

En segundo lugar, queremos manifestar nuestro absoluto rechazo ante la manera en la que se han manipulado las intenciones del post en cuestión, creando sesgo de opinión y favoreciendo que se interpretara como transfóbico. Para ello hicieron capturas sólo de partes del post, DESCONTEXTUALIZÁNDOLO para poder tergiversarlo sin contemplaciones.
En ningún momento hemos negado el derecho de las mujeres trans a definirse como mujeres. Sí quisimos poner de manifiesto ─e insistimos, tal vez no usamos las palabras y las formas de expresión más adecuadas─ que la parte central de nuestra lucha feminista es visibilizar y combatir todas las formas de violencia que están en estrecha relación con la manera en la que el patriarcado utiliza y se apropia de la condición biológica de las nacidas como hembras de la especie humana. Hay una violencia específica asociada a la biología femenina que no se puede ni silenciar ni tratar de invisibilizar. Cuando hablamos de violencia específica por ser mujeres-hembras de la especie humana, nos referimos a temas como: ablaciones de clítoris, criminalización del aborto, aborto selectivo de fetos femeninos, rituales de desfloramientos, matrimonios infantiles, inanición por haber nacido niñas, vientres de alquiler, etc. Poner de manifiesto esta realidad y el hecho de que millones de niñas y mujeres están siendo violentadas y asesinadas por haber nacido hembras de la especie humana NO ES TRANSFOBIA. Tampoco es transfobia diferenciar estas opresiones (que están tan presentes en nuestra lucha), de la exclusión y la violencia que sufren las mujeres trans. Si se ha percibido como transfobia es porque ha habido de fondo, por parte de personas clave, una intención expresa y maliciosa en tergiversar el fin de ese post y centrar la atención en algunas expresiones y palabras para crear una opinión sesgada. Somos conscientes de que en esta manipulación han intervenido, no sólo algunas personas concretas pertenecientes a algunos colectivos trans, sino también personas pertenecientes a otros lobbies, a las que les beneficia el cierre de nuestra página: no es fácil tumbar y/o desacreditar una página diciendo que es ABOLICIONISTA, sí lo es diciendo que es transfóbica.

En tercer lugar, queremos recordar, sobre todo a las personas que siguen de cerca nuestra página, que desde siempre hemos apoyado al colectivo de personas trans (https://plataformaantipatriarcado.wordpress.com/2017/02/06/pruebas-del-apoyo-de-la-plataforma-al-colectivo-trans/), desde siempre hemos defendido sus derechos y dignidad, y desde siempre hemos condenado la violencia ejercida contra este colectivo. Eso no quita que seamos críticas con algunas de las premisas que promueve el transfeminismo y que toman como base la teoría queer, pues entendemos que es parte de la lucha feminista CUESTIONAR estas premisas, recordar nuestras bases y crear soluciones satisfactorias para todas.

Consideramos no necesario, sino CRUCIAL, seguir sacando a la luz todas las triquiñuelas que durante miles de años, y aún hoy en día, el patriarcado utiliza para ejercer violencia, anularnos, cosificarnos y perpetuar la vergüenza hacia nuestros cuerpos. Así que estamos TOTALMENTE en contra de ocultar mediante el lenguaje nuestros procesos y atributos biológicos (y las mujeres trans que entienden la lucha feminista desde su base están plenamente de acuerdo con esto). Para nosotras la invisibilización de nuestros cuerpos es PURA MISOGINIA, sea cual sea la justificación que se use al respecto. Al igual que hay mujeres machistas y/o misóginas, puede haber mujeres trans machistas y/o misóginas.
Las mujeres hemos sido invisibilizadas durante miles de años a través de la cultura, la educación y el lenguaje. Aún hoy en día seguimos invisibilizadas en muchas partes del planeta, así que no, no somos “personas embarazadas”, “personas menstruantes”, así como tampoco tenemos un “front hole” o “agujero frontal” (se utiliza esta expresión para referirse a la vagina). Por lo tanto, seguiremos hablando de mujeres embarazadas, mujeres menstruantes y de ovarios, úteros, vulvas y vaginas. Estas palabras hacen referencia únicamente a la biología de la hembra humana que durante miles de años y, todavía hoy, es para el patriarcado motivo de vergüenza y violencia. El lenguaje crea realidades y normas, y establece excepciones. Visibilizar y normalizar nuestros cuerpos a través del lenguaje no es faltar el respeto a nadie. No hacerlo, sin embargo, es caminar hacia atrás y volver a escondernos (iniciativa que le convendría a la estructura patriarcal y a todos esos individuos machistas que sí consideran esta visibilización una falta de respeto hacia sus privilegios). Repetimos, las mujeres trans que conocen, entienden y han interiorizado las bases del movimiento feminista están completamente de acuerdo con esto. Y es que, mientras sigamos viviendo en un patriarcado, es de vital importancia que nos visibilicemos, para poder señalar nuestras opresiones. Las primeras interesadas en no tener que hablar de nuestra biología de hembras para hablar de NUESTRAS VIOLENCIAS somos nosotras, pero esa meta igualitaria de la que estamos tan lejos se consigue llevando a cabo unos procesos y una lucha, no saltándonos pasos y escondiéndonos de nuevo bajo justificaciones que no se mantienen de manera objetiva y que nada tienen que ver con el feminismo. Por lo tanto, no nos vamos a ocultarnos, le pese a quien le pese. Hay límites que creemos no deben ser rebasados, y menos en nombre del feminismo.

Aquí les dejamos con varios ejemplos, a nuestro modo de ver extremadamente misóginos y carentes de sentido, sobre los derroteros que ha tomado una parte de la lucha ¿feminista?. Opinamos que se puede incluir SIN INVISIBILIZAR.

Autodenominarnos “non male”, “no hombres” para ser inclusivas: http://www.independent.co.uk/voices/i-wont-be-referred-to-as-non-male-by-the-green-party-women-have-suffered-prejudice-because-of-their-a6967926.html

captura-de-pantalla-2017-02-12-a-las-22-57-53Traducción: “Partido Verde Mujeres, en su conjunto, está satisfecho con términos como “no macho” para describir a las mujeres, incluidas las mujeres transgénero, y las personas no binarias bajo un término colectivo. Esto es para evitar una mayor marginación de ciertos grupos de mujeres, en particular aquellas que han sido excluidas de los movimientos de mujeres durante demasiado tiempo”.

No nos imaginamos a Simone de Beauvoir diciendo: “No se nace un no macho, se llega a serlo”.

Hablar de personas embarazadas en vez de mujeres embarazadas y algunos hombres embarazados: http://www.dailymail.co.uk/news/article-4167632/Don-t-call-pregnant-patients-mothers.html
En el artículo enlazado, se explica cómo en Reino Unido la “British Medical Association” (Asociación Médica Británica) ha publicado una guía para utilizar lenguaje inclusivo en el contexto laboral. Entre diferentes expresiones se sugiere usar “persona embarazada” en vez de “madre embarazada” o “asignado macho o hembra al nacer” en vez de “macho o hembra biológicx”.

Hablar de personas menstruantes en vez de mujeres menstruantes:

captura-de-pantalla-2017-02-12-a-las-22-58-31En la marcha de las mujeres de Washington, una parte de la comunidad transgénero se mostró ofendida al sentirse excluida por los “gorros conejo (gorros vulva)”** utilizados como signos de “poder de la vulva” que llevaron muchas mujeres a la manifestación. La lectura, que esta parte de la comunidad hizo, es que “una vagina es esencial para la feminidad”.

La lectura que hacemos nosotras es otra. Fue el mismo Donald Trump quien dijo cosas como que no tiene problemas en agarrarle la vulva a una mujer, porque todo está permitido a los famosos. Por lo tanto, ese “poder de la vulva” era una CLARA y EVIDENTE contestación a las declaraciones de Trump. Además, como ya hemos explicado anteriormente, muchas de nuestras opresiones parten de nuestra biología. Volvemos a repetir que reclamar y visibilizar la biología de las hembras humanas no es transfobia, es señalar de dónde vienen muchas de nuestras opresiones.

http://www.washingtontimes.com/news/2017/jan/24/transgender-community-felt-isolated-womens-march/

captura-de-pantalla-2017-02-12-a-las-23-03-48Traducción: “los gorros conejo (gorros vulva)” y la mayoría de las imágenes de ese tipo (conejo/vulva poder, útero = feminidad, etc.) son realmente transfóbicas y necesitan morir”.

No estamos de acuerdo con que se tomen decisiones que afectan a las mujeres sin contar con la mayoría de las mismas. Por ejemplo, sobre la cuestión de mantener o no la segregación actual de sexos en vestuarios y duchas: no nos parece lógico ni sensato que, en lugar de contemplar un cambio que se adapte a las personas que forman un nuevo conjunto, por sus particularidades, se les imponga a la mayoría de las mujeres la aceptación en sus espacios de este nuevo conjunto. En el debate de los vestuarios y duchas no nos referimos, y JAMÁS LO HAREMOS, a las mujeres trans que se leen como mujeres-hembras humanas por haber transitado a través de la hormonación y los cambios quirúrgicos, sino que nos referimos al conjunto distinto que se crea en base a la reivindicación de identidades femeninas que conservan varios caracteres y atributos biológicos masculinos.
¿Por qué? Pues en primer lugar porque partimos de la base de que la segregación de sexos para vestuarios y duchas no existe ni por azar ni por capricho de las mujeres, existe porque durante miles de años y ahora mismo, los espacios públicos son por defecto masculinos y, mientras luchamos para librar estos espacios de violencia machista y convertirlos también en nuestros espacios, necesitamos que los lugares en los que dejamos nuestros cuerpos más desprotegidos estén separados por sexos y nos aporten sensación de seguridad. Y es cierto (aquí no cabe hablar de prejuicios) que millones de mujeres víctimas de violencia machista, acoso y agresiones sexuales, se sienten intimidadas ante caracteres biológicos masculinos. Luchamos para que algún día todos los espacios sean mixtos, esa es nuestra meta: que los hombres entiendan que los espacios públicos son también nuestros y no necesitemos escondernos ni segregarnos para no ser violentadas ni sentir intimidación. Luchamos para que algún día los caracteres biológicos masculinos estén libres de toda connotación de violencia, para que esa violencia de los hombres contra las mujeres deje de existir. Pero en estos mismos momentos la realidad no es esa, y no tener en cuenta la realidad actual que luchamos por cambiar da lugar a situaciones indeseables.

Está claro que la solución no está en obligar a las mujeres trans que conservan caracteres y atributos biológicos masculinos visibles a que utilicen los baños masculinos Y JAMÁS SUGERIRÍAMOS ALGO SEMEJANTE. Hemos comentado la posibilidad de sumar fuerzas, ambos colectivos: trans y feminista, para que tanto duchas como vestuarios estén equipados con cabinas individuales, preservando así la sensación de seguridad de las mujeres que se sienten violentadas por los caracteres y atributos masculinos. Creemos que juntas podemos abrir un debate enriquecedor y encontrar soluciones satisfactorias para todas y por eso sacamos el tema en su momento. Nunca tuvimos intención de discriminar ni herir a ninguna mujer y sentimos que se haya malinterpretado nuestro post. Hay, desgraciadamente, muchas mujeres que por historia de abusos, violaciones y también por miedo racional, se sienten inseguras y violentadas en una situación semejante a la que hemos descrito.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2016) una de cada cinco mujeres ha sufrido abusos sexuales en la infancia, aunque la cifra podría ser aún mayor (Ministerio de Asuntos Sociales, 1994).
Las secuelas psicológicas que el abuso sexual genera en la víctima, pueden perdurar en muchos casos en la vida adulta. Estas secuelas se pueden manifestar de diferente manera, mediante sintomatología ansiosa y/o depresiva, además de las problemáticas de tipo emocional y de personalidad que puede generar el haber vivido una situación tan traumática.
En muchos estudios, se ha asociado el abuso sexual al Trastorno por Estrés Postraumático (DSM-IV, American Psychiatric Association, 2000) en que la mujer reexperimenta mediante diversos mecanismos el trauma vivido.
Una de las características principales del Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) es el gran malestar psicológico intenso que provoca la exposición a estímulos externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático, en este caso el abuso sexual. A su vez, esto puede provocar respuestas fisiológicas incontrolables en la persona que revive estos hechos.
Parece evidente que, en el caso de mujeres que han sido víctimas de abusos sexuales, la exposición en duchas o vestuarios a caracteres biológicos masculinos, sin una autorización y/o deseo previo, puede resultar extremadamente traumática para ellas.
Las duchas y vestuarios deberían ser espacios seguros para todas las mujeres, aún más porque un porcentaje alto de ellas ha sido, lamentablemente, víctima de abusos sexuales por parte de hombres. Entendemos que, especialmente por ellas, y también por cualquier otra que así lo manifieste, todas las duchas y vestuarios deberían tener cabinas individuales.
No es nuestro objetivo discriminar a nadie sino atender a las necesidades de aquellas mujeres que siempre se han visto relegadas a un segundo término y, sobre todo, proteger a aquellas más vulnerables de una revictimización impuesta. Creemos que, no tener en cuenta a las víctimas de delitos sexuales en un asunto como éste, es un claro síntoma de lo olvidadas que están y de lo poco que hacemos como sociedad para protegerlas.

No sabemos cuál es la mejor solución en el tema que nos concierne, lo que tenemos claro es que debemos debatir este aspecto sin imposiciones absolutistas que en nada son feministas. El feminismo debe mirar, sí o sí, por el bien y por los derechos de todo el colectivo de mujeres.
Que seamos feministas y nos preocupen las necesidades de TODAS las mujeres, no nos convierte en transfóbicas, por mucho que nos pongan este cartelito.

Se debe añadir a toda esta cuestión la existencia de mujeres trans que son leídas como hombres. Son mujeres trans que sienten profundamente su identidad como mujer y que, sin embargo, no sienten necesidad de performar como mujer estereotípica. Estas mujeres trans merecen exactamente el mismo respeto que cualquier otra mujer ya sea trans o no.
Pero en este punto nos encontramos con un conflicto del que no se está queriendo hablar cuando tratamos el tema de los espacios segregados por sexos: estas mujeres trans son absoluta y objetivamente indistinguibles de un hombre cualquiera. Hablamos de mujeres como Danielle Muscato que es una reconocida activista por los derechos de las personas transexuales. Una mujer trans que no necesita ningún cambio físico o de vestuario para sentirse mujer.

captura-de-pantalla-2017-02-12-a-las-23-05-17Danielle Muscato: activista ateísta, conferenciante y mujer trans

Ahora bien, o se permite el acceso de cualquier persona a espacios segregados por sexo sea cual sea su aspecto (ya que la identidad sexual es sentida y no necesariamente performativa como hemos visto) o no se hace y se discrimina por el mismo.

Cuando mujeres y niñas, trans y no trans, reconocidas como mujeres, se encuentren con una mujer trans con aspecto absolutamente masculino como el que pueda tener Danielle Muscato y otras, en un espacio de potencial vulnerabilidad, tienen dos opciones: o bien denuncian tal presencia por temor a que se trate de un hombre aprovechándose de la situación, o bien se callan al contemplar la posibilidad de que se trate de una mujer trans y, por tanto, respeten la identidad sentida de esa persona.
En el primer caso, se arriesgan a estar discriminando a una mujer trans que tiene todo el derecho a tener el cuerpo y la imagen que desee, como cualquier persona.
En el segundo, se arriesgan a dejar que cualquier hombre se aproveche de esta situación de indefinición legal para actuar a sus anchas en un espacio de vulnerabilidad para todas las mujeres.
Es en este punto en el que las mujeres (trans y no trans) no vamos a tener ningún poder de acción. Ya se han dado casos en algunos estados de Estados Unidos donde se han empezado a aplicar estas leyes. http://www.inlander.com/Bloglander/archives/2016/02/17/man-uses-womens-locker-room-in-seattle-and-the-states-transgender-bathroom-debate-continues).

Sobre la noticia enlazada acerca de lo ocurrido en Seattle, se podría argüir que el hombre    que entró en los vestuarios era eso, un hombre y no una mujer trans y que algo así ya pasaba antes y seguirá pasando. Pero hay una diferencia: ninguna mujer se sentirá ya respaldada por la ley para denunciar la presencia de un hombre en sus vestuarios y/o duchas ya que podrían ser denunciadas ellas mismas por delitos de odio, debido a que la persona denunciada podría tratarse de mujer trans con derecho a usar ese espacio seguro. Es exactamente lo que ocurrió en Seattle: el hombre entró una segunda vez en los vestuarios mientras unas niñas se cambiaban de ropa para asistir a clases de natación. Ni el hombre fue arrestado ni se llamó a la policía.
¿Qué alternativa tenemos? Ninguna. Si se trata de un hombre tendremos que aguantar su presencia allí, ya que cuando la subjetividad y la indefinición entran en el terreno legal, se da vía libre a la desprotección.

Feminismo radical vs transfeminismo

Transfeminismo

Para el transfeminismo el género es una cualidad personal e individual que posee cada persona. La identidad de género sería aquella percepción subjetiva de la posición que cada cual tendría dentro de un espectro que se mueve entre lo femenino y masculino. Es importante resaltar que estas categorías: “femenino” y “masculino”, son neutras.

El género se performaría externamente a través de la elección de una serie de características como el lenguaje corporal, la estética, elegir si llevar o no maquillaje, la ropa o cómo peinarse. Estas características estereotípicas externas serían las que hacen que la sociedad te reconozca como mujer u hombre.

Cada persona tiene una identidad de género innata (masculina, femenina, independiente de su sexo biológico). Cada persona nace con un sexo biológico (masculino, femenino, intersexual). Algunas personas transfeministas sostienen que el sexo no es biológico sino una construcción social.

El sexo y el género, en el transfeminismo, no están necesariamente conectados.

¿De dónde viene la opresión según el transfeminismo? La opresión viene de un sistema binario rígido que obliga a la persona a identificarse como un hombre o una mujer y castiga a toda persona que no se ajuste a lo preestablecido (esta opresión no sólo la padecen mujeres sino también hombres, especialmente aquellos que no se identifican completamente con el modelo prescrito para su género).

¿Cómo luchar contra esta opresión? Pues rechazando el sistema binario e identificándose como proscritos de género y demandando el reconocimiento de una amplia gama de identidades de género. Según esta perspectiva, el número ideal de identidades de género podría ser infinito.

Feminismo radical (radical de ir a la raíz de la opresión de la mujer)

El feminismo radical distingue claramente entre sexo y género. Mientras que el sexo se refiere exclusivamente a nuestra categoría biológica como machos y hembras de la especie humana, sin ninguna otra connotación a nivel psicológico o de identidad; el género es una construcción social que consiste en una serie de normas, roles y aspectos identitarios que se atribuyen a uno y otro sexo y que conducen a la subordinación de la mujer con respecto al hombre.

Así, mientras que el transfeminismo da un valor neutro a los géneros, el feminismo radical analiza los géneros como una jerarquía.

Por lo tanto, el género es un sistema jerárquico que subordina a la mujer como clase frente a los varones, un sistema de poder que utiliza la violencia, la cultura y la coerción psicológica para explotar el trabajo femenino, el sexo, la reproducción y el apoyo emocional, entre otros, en beneficio de los hombres.

El género sería la opresión de clase de las nacidas hembras humanas.

El género, por lo tanto, NO ES NATURAL NI VOLUNTARIO ya que ninguna persona desea libremente estar subordinada a otra. El sexo biológico es una característica física de cada persona, y aquellas nacidas hembras son socializadas, a través de la cultura, en la feminidad. Educar a las mujeres en la feminidad, es decir, en la sumisión femenina, es ya de por sí un abuso. Es violento y discriminatorio.

¿Por qué es opresivo? Es opresivo porque se basa en la subordinación de una clase, la de las mujeres, por parte de los hombres.

¿Cómo combatir la opresión? Las mujeres cuestionan el orden social patriarcal y se organizan para acabar con el poder masculino y sus privilegios, y al mismo tiempo, con el sistema jerárquico de género. Para las feministas radicales el número ideal de géneros ¿sería? NINGUNO. Sin la existencia del patriarcado, no habría necesidad de género.

Breve análisis transfeminismo vs feminismo radical:

Si el género no es más que una cualidad personal individual, entonces la opresión de género ocurre cuando una persona está restringida por las normas sociales de expresar plenamente sus verdaderos atributos de género.

Una de las consecuencias que se deriva de considerar el género como una cualidad personal individual, y no como un sistema de opresión colectivo, es que no se analizan las opresiones que sufren las mujeres como clase. Algunos ejemplos de opresiones: prostitución (privilegio masculino), pornografía (la mayor parte es violencia contra la mujer filmada), vientres de alquiler (utilizar a las mujeres como vasijas humanas), etc. Nos aventuramos a afirmar que ésta es la razón por la que tantas/os transfeministas son firmes defensorxs de la prostitución, de la pornografía y de los vientres de alquiler.

Para el transfeminismo el género no es sólo una cualidad a abolir sino una cualidad a celebrar y reivindicar ya que no entienden el género como un sistema de opresión donde las mujeres son las subordinadas. Una y otra visión de género chocan frontalmente ya que para las feministas radicales la opresión de la mujer es sexual y el vehículo para oprimirla es el género que el patriarcado le impone. Por lo tanto, las feministas radicales no desean reivindicar el género sino ABOLIRLO ya que es el medio que se utiliza para OPRIMIRNOS.

Se acusa muchas veces al feminismo radical de ser esencialista. Nosotras pensamos que esencialismo es defender la idea de que el género es biológico, no construido socialmente.
Las feministas hemos luchado contra este esencialismo/determinismo desde un primer momento. El esencialismo biológico ha sido el arma usada para justificar absolutamente todo, desde la exclusión de las mujeres de la educación hasta la violencia sexual de los hombres.

La mejor herramienta para dominar a otras personas es convencerlas de que su opresión es producto de la naturaleza u obra y gracia de Dios, de esta forma no podrán deshacerse de ella y la aceptarán como parte de su destino. La naturalización de la sumisión/subordinación de la mujer es la forma mediante la cual el patriarcado ha ejercido su dominio. Por lo tanto, el esencialismo biológico es muy eficaz a la hora de anular la capacidad de resistencia.

El género es a las hembras de la especie humana lo que la raza es a las personas negras.

Por esta razón, rechazamos firmemente la idea de que el género es biológico o innato. Aceptar que el género es biológico o innato sería asumir que no podemos escapar de nuestro destino, sería asumir que somos sumisas por naturaleza.

Rechazamos la idea de un cerebro femenino tan contundentemente como rechazamos la idea de un cerebro de negra/o.

La feminidad no es natural o innata en las mujeres.

El NEUROSEXISMO en nuestra cultura llega hasta el punto de asignar diferencias cognitivas entre los sexos, y reclamar la existencia de diferentes cerebros. Para el feminismo radical no es sino una nueva JUSTIFICACIÓN BIOLOGICISTA de una socialización intencional pensada para definir claramente el ámbito de acción diferenciado entre hombres y mujeres: los hombres en el ámbito público, las mujeres en el doméstico. Estas supuestas diferencias cognitivas que hacen que a las mujeres se nos den mejor los cuidados, las letras, las emociones y a los hombres las ciencias puras y abstractas, las ingenierías, el poder y la agresividad, diferencias cognitivas que aseguran que la sociedad siga adjudicando tareas no remuneradas (o muy poco remuneradas) a la mujer, encerrándola en el hogar y acostumbrándola a un papel secundario y de abnegación en la sociedad. Mientras, por el otro lado, las supuestas diferencias cognitivas proporcionan a los hombres una justificación para discriminar salarialmente a las mujeres, acceder a puestos de poder, desatenderse absolutamente de la corresponsabilidad en el hogar, justificar instituciones sociales como la prostitución o defender la pornografía basándose en una supuesta sexualidad incontrolable y desbordante de los hombres.
Gracias a que numerosas científicas feministas (Daphna Joel, Cordelia Fine, Anne Fausto Sterling, Rebecca Jordan Young) han empezado a cuestionar estos dogmas, hoy día hemos descubierto que la mayor parte de los estudios que proclaman unas tremendas diferencias cognitivas entre hombres y mujeres no sólo son tendenciosos, están sesgados y son poco rigurosos, sino que la mayoría no tienen en cuenta la socialización como fuente de las diferencias que sí se puedan encontrar. Es decir, son estudios donde la perspectiva de género brilla por su ausencia.

Últimamente nos asombra comprobar que es un insulto o un tabú RECONOCER que las hembras de la especie humanas son socializadas en la feminidad desde su nacimiento, es decir, como una clase social subordinada para quien la explotación por parte de los hombres tiene vía libre, está naturalizada y arraigada en las normas sociales, culturales e incluso en las leyes.
Los varones se socializan desde el nacimiento como la clase sexual privilegiada que se alimenta de la subordinación no sólo de las mujeres, sino de todas aquellas personas que se desvíen de los mandatos heteropatriarcales.

Ahora bien, nos resulta muy ofensivo escuchar que las mujeres trans han sufrido las mismas opresiones que cualquier hembra humana socializada como mujer, ya que no es cierto. Y esto no quiere decir que no hayan sufrido otro tipo de opresiones, ni que cuando son reconocidas como mujeres no sufran transmisoginia.

Es un hecho innegable que las personas que no se ajustan a los estereotipos de género sufren riesgos. Son percibidos como una amenaza ya que son la viva prueba de que el género no es natural. Es obvio que todos los sistemas de poder necesitan naturalizar sus jerarquías, como ya comentamos anteriormente, es mucho más difícil luchar contra un orden social que ha sido creado por la naturaleza o por Dios, que contra un orden social injusto fruto de una cultura heteropatriarcal.

La sexualidad masculina se ha construido en torno al poder, y a veces, alrededor del sadismo. Sólo hay que pensar en la violación, donde casi el 99% de las personas que violan son hombres. Fue Catherine MacKinnon la que señaló lo siguiente: “Los hombres follan mujeres; sujeto verbo objeto”. En otras palabras, muchos hombres necesitan saber quién forma parte de la categoría objeto follable/objeto sexual. Necesitan que esta categoría esté bien definida ya que de esta manera saben que nunca formarán parte de ella. Muy probablemente, ésta sea una de las razones, por la que aquellas personas que no se ajustan a las demandas de género son castigadas de manera brutal por parte de los hombres. Les aterra la posibilidad de ser tratados de la misma manera que son tratadas las mujeres. Y es que la masculinidad patriarcal se define no por lo que es, sino por lo que NO es. Es decir, un hombre NO ES una mujer, o dicho de otra manera, “ser hombre es, ante todo, NO SER una mujer”.

Una de las vías más importantes para desmantelar el patriarcado es que nadie pertenezca a la categoría de objeto follable.

Explicado todo lo anterior, rechazamos el prefijo “cis”. Se denomina “cis” a una persona cuya identidad propia coincide con el género que le corresponde a su sexo biológico. El atributo “cis” es tremendamente opresivo hacia la mayor parte de las mujeres. Como feministas si admitimos que somos cis mujeres o mujeres cis estaríamos inevitablemente asumiendo que somos masoquistas ya que nos identificaríamos y aceptaríamos de buen grado el lugar de ciudadanas de segunda al cual el patriarcado nos ha relegado (no lo hemos elegido). Las mujeres estamos socializadas en el rol de la feminidad que oculta la subordinación de una manera tan profunda en nuestras identidades que ni si quiera la vemos o somos capaces de ponerle nombre. Tenemos tan naturalizado este rol que la mayor parte mujeres creen que la respuesta está en nuestra naturaleza de “mujer”. Las feministas sabemos que esto no es cierto.
Entendemos que el concepto “cis” existe basado en creer que hay algo INNATO en el género, cuestión que rechazamos por completo. Por ello no podemos autodenominarnos basándonos en un concepto que tiene su origen en una manera innata de entender el género. Las feministas radicales somos abolicionistas del género, ya que para nosotras el género es construido socialmente con el fin de someternos, y por lo tanto, susceptible de ser abolido.

Por otro lado, no creemos que añadir categorías extras entre los dos polos mujer-hombre conduzca a deshacer el sistema patriarcal ya que nos seguimos basando en el binarismo, en los mismos estereotipos patriarcales para crear esas subcategorías.

Puesto que el transfeminismo reivindica el género y el feminismo radical es abolicionista del género es esperable que sigan produciendo colisiones y conflictos.

Para ir finalizando nos parece oportuno recordar que el feminismo no es una cualidad inherente al hecho de ser mujer. Existen en todos los colectivos, privilegiados y oprimidos, mujeres machistas. Es intuitivo creer que el hecho de sufrir una opresión y rebelarte contra ella te hace sensible a todas las opresiones, pero es una falsa percepción. Se puede ser mujer sufriendo por ejemplo la opresión del racismo o la pobreza y, sin embargo, no ser consciente de la opresión que sufres por ser mujer. El hecho de que la lucha por los derechos de las mujeres transexuales y la lucha feminista tengan en común a la mujer como sujeto de la teoría y movimiento feminista, puede dar lugar a que se confundan las luchas, por eso es importante recordar que la lucha del colectivo de personas trans tiene a la mujer como sujeto de reivindicación de su identidad y la lucha feminista tiene a la mujer como el sujeto de opresión al que liberar. Unas quieren ser reconocidas como mujeres, otras se saben oprimidas por ser reconocidas como mujeres. Aquella que sea reconocida como mujer, si quiere participar de la lucha feminista, deberá reconocer las opresiones sufridas por el colectivo en general, aunque a ella en particular no le afecten. Las manifestaciones a favor del aborto están llenas de mujeres menopáusicas o estériles que se sienten identificadas con la lucha aunque individualmente no les afecte, el feminismo no se adapta a las particularidades de cada mujer: lucha por todas, por el bien común del global de las mismas. Es por ello que no se pueden permitir, ni se pueden considerar feministas acciones como ésta:
https://purplesagefem.wordpress.com/2017/02/04/queer-fascists-attempt-to-ban-feminist-books-from-a-womens-library/ o http://www.feministcurrent.com/2017/02/07/vancouver-womens-library-opens-amid-anti-feminist-backlash/
En las noticias enlazadas se explica que, a principios de febrero, una nueva biblioteca de mujeres, abierta en Vancouver y dirigida por voluntarias, fue víctima de un ataque por un grupo de activistas ¿feministas? queer y “pro-prostitución”. Echaron vino sobre los libros, activaron la alarma anti-incendios, fumaron dentro del espacio y empezaron a arrancar posters de las paredes. Las mujeres allí presentes acabaron llamando a la policía debido a la intimidación de la que fueron objeto y por miedo a la destrucción de la propiedad. Para quien desee más información, se grabó parte del suceso y el vídeo resultante se puede encontrar en internet. La biblioteca ha amanecido recientemente con pintadas en el exterior del edificio.

Antes de concluir, queremos también poner de relieve que la línea de lucha de Plataforma Anti Patriarcado ha sido siempre clara, somos abolicionistas de la prostitución, muy críticas con la pornografía mainstream que fomenta claramente la violencia contra la mujer y contra las niñas, críticas con la hipersexualización de las niñas y la pedofilia, estamos radicalmente en contra de los vientres de alquiler, etc., y como hemos dicho ya, somos abolicionistas del género.

En definitiva, tenemos pensamientos, enfoques y prioridades distintas a las del transfeminismo. Podemos debatir, compartir y hallar soluciones conjuntas, que sería lo más productivo para todas, pero lo que no podemos ni haremos, será callar nuestros pensamientos, enfoques y prioridades. Tenemos derecho a expresarnos y a defender nuestra lucha feminista. Como mujeres feministas no vamos a tolerar a ninguna persona, hombre o mujer, de ningún colectivo, que intente callarnos o censurarnos. Tenemos derechos y tenemos voz, y seguiremos utilizándola. El hecho de que se nos acose, amenace o violente por tener diferencias pone de manifiesto una violencia que no es compatible ni jamás será compatible con el feminismo. Seguimos pensando y seguiremos defendiendo que la lucha feminista y la lucha del colectivo de personas trans son luchas paralelas pero NO SON la misma lucha. Y volvemos a repetir que Plataforma Anti Patriarcado no excluye a las mujeres trans de la lucha feminista, como dijimos antes, cuantas más seamos, mejor.

Y lo verdaderamente vergonzoso de todo este asunto, no es ya que hayan manipulado y tergiversado el post que escribimos sino es que hayan impuesto la CENSURA ante la discrepancia. Nos revelamos ante miles de años de censura, humillación y persecución. Así que no nos callarán, ni en nombre del patriarcado, por supuesto, ni en nombre de ninguna otra institución o fenómeno social.

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*Nota sobre la traducción: hemos utilizado el término “conejo” en español como equivalente al término “pussy”, que en inglés significa tanto “gato/minino” como “vulva”, para dar cuenta del juego de palabras y de dobles sentidos que utilizaron las mujeres en la marcha, ya que “conejo” cuenta también en español con esos dobles significados.

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PRUEBAS DEL APOYO DE LA PLATAFORMA AL COLECTIVO TRANS


Como muchxs sabéis estamos sufriendo un cruento y violento ataque liderado por algunas personas trans y algunxs de sus simpatizantes, quienes nos acusan falsamente de difundir el odio y la transfobia contra las personas, y especialmente, las mujeres trans. Dichas personas están incitando al acoso de la página y de sus administradoras con el fin de tumbar y silenciar tanto la página, como nuestros perfiles personales, y los de todas aquellas personas que nos defiendan, utilizando la estrategia de la denuncia masiva de contenidos, aunque estos no incumplan ninguna política de Facebook.

Quien nos siga desde hace años sabrá el compromiso de esta página con todos los grupos oprimidos por el patriarcado, incluido el colectivo trans. Quien nos siga desde hace años sabrá también que nunca hemos invisibilizado sus violencias ni negado su identidad como mujeres, sino todo lo contrario, hemos denunciado siempre las violencias que sufren, hemos defendido sus derechos y nos hemos alegrado por sus logros. Por eso, más que palabras, aportamos pruebas de posts colgados en nuestra página a lo largo de los últimos años y anteriormente a este conflicto en apoyo a este colectivo.

Tenemos muchos motivos para sospechar que este ataque, camuflado de acusaciones de transfobia, tiene otros intereses económicos e ideológicos ocultos. Creemos fehacientemente que quieren quitarnos de en medio por nuestro firme compromiso abolicionista frente a la prostitución, tanto de calle como la filmada, y contra los úteros de alquiler, motivos por los cuales llevamos mucho tiempo recibiendo ataques organizados e intentos de censura llevados a cabo por parte de lobbies proxenetas, regulacionistas  pro vientres de alquiler, puteros y machistas.

Las personas que están liderando el ataque, que no vamos a nombrar, para no ponernos a su altura, aunque ya casi todes sabemos quienes son, son auto declaradas regulacionistas y defensoras de la mercantilización y cosificación de nuestros cuerpos y úteros, busquen sus vídeos en sus perfiles y en youtube y tomen sus propias conclusiones. Creemos que, como no han logrado hacernos caer por nuestra postura abolicionista, cada vez más aceptada, y creciendo cada vez más (afortunadamente y mal que les pese), han querido usar la excusa de la transfobia, algo muchísimo más condenable socialmente y a lo que nadie puede hacer oídos sordos, lógicamente, para acabar con nuestra reputación y por ende, con una página, muy incómoda para los intereses de las mafias del sexo, los puteros, lxs pro regulación de la prostitución y los lobbies pro vientres de alquiler.

Próximamente publicaremos un comunicado desde este mismo blog explicando con detalle nuestra postura y el motivo de las discrepancias que han dado pie a este y otros conflictos tanto en nuestro grupo como a nivel global. Sólo decir que nos parece súper injusto y desproporcionado el escarnio público, las amenazas, la violencia y la caza de brujas a las que nos están sometiendo estas personas por una mera discrepancia conceptual. De momento, les dejamos con unos ejemplos de la integración en la lucha feminista de PAP de las personas transexuales durante todos estos años.

NI PODRÁN CON NOSOTRAS, NI PODRÁN CON EL FEMINISMO.

GRACIAS POR DIFUNDIR Y POR TODO VUESTRO APOYO.

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GRACIAS DE CORAZÓN POR TODO VUESTRO APOYO.

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CARTELES HECHOS POR NUESTRAS QUERIDAS SEGUIDORAS EN NUESTRA DEFENSA

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TRADUCCION DE ESTE TEXTO  AL FRANCES Y AL INGLES POR CORTESÍA DE LAS COMPAÑERAS DE “TRADFEM”
https://tradfem.wordpress.com/2017/02/11/une-nouvelle-chasse-aux-sorcieres-another-witch-hunt/
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Pon un hombre igualitario en tu vida


O mejor dicho, de poner un hombre en tu vida, ante todo, procura que sea feminista.

¿Por qué? Pues porque sólo una persona que te vea como igual te tratará como tal, con el respeto, la cooperación, la dignidad, la dedicación, los derechos, la equidad, la escucha, la honestidad y el trato justo que mereces.

JohnLegend lindo

Sí, lo sé, es muy fácil decirlo, pero, ¿cómo encontrarlo?

Primero que nada, y por opuesto que parezca, no “necesitando” a ningún hombre en tu vida. Conociéndote, queriéndote, mimándote, sabiendo estar bien sola, conociendo cómo colmar tú misma tus necesidades, siendo auto suficiente, y jamás poniendo tu felicidad, tu equilibrio mental, tu autoestima y tu valor en manos o boca de nadie.

Si no aprendemos a estar solas, a ser felices y a disfrutar de nuestra propia compañía, difícilmente podremos elegir con autonomía. Tenderemos a tirarnos en los brazos del primero que nos prometa llenar el vacío que traemos, sin pararnos a pensar en si esa persona realmente es buena para nosotras. Las consecuencias pueden ser nefastas.

Si consigues lo anterior, que no es nada sencillo tal y como está planteada la sociedad que considera la soledad femenina como un fracaso, tendrás un gran camino andado.

MARCELA LAGARDE

Lo segundo que necesitas es saber dónde están tus límites y NO saltártelos.

Has de tener claro cuáles son las cosas que no soportas y con las que te niegas a vivir. Escríbelas en un cuaderno si hace falta para tenerlo siempre presente, y si identificas alguna de ellas en la persona con la que estás y ves que no está dispuesto a modificarla, adiós, bye, sayonara. A menos que quieras vivir sufriendo, que con alta probabilidad no será el caso (a menos que te mientan y te lo oculten, para lo que debes tener siempre un plan de escape).

Recuerda siempre que esa popular frase de “si tú no te respetas, nadie lo hará”, es una verdad como un templo, pura matemática, y si no me crees, simplemente prueba a hacerlo y te sorprenderás. Cuando te respetas no permites que te pisoteen de ninguna manera, no vives con algo que te resulta insoportable, lo cortas ipso facto. Y para tener la fuerza para hacer esto es muy importante trabajar y reforzar la autoestima que la sociedad patriarcal y su publicidad se empeñan en destrozarnos desde la infancia a las mujeres, con el objetivo de controlar nuestro comportamiento, nuestro físico y nuestro consumo.

Por otro lado, si la persona con la que estás sabe que eres inflexible en esos puntos, si quiere seguir a tu lado se lo pensará mucho antes de jugársela a todo o nada.

Todo esto te facilitará enormemente el tercer paso:  no salir con hombres machistas.

Algo que, aunque pueda parecer fácil, no lo es. Una, porque son mayoría, y otra, porque cuando a un hombre machista le gusta una mujer, especialmente si sabe que no tiene “compromiso” (aunque a veces aunque lo tengan lo intentan igual),  incluso aunque ella sea feminista, no se rinde fácilmente y utilizará todas sus artimañas para conseguirte, te prometerá la luna, te dirá lo que quieres oír,  se hará pasar por lo que no es… Sí, has mal pensado bien: “incluso serán capaces de hacerse pasar por un hombre igualitario-feminista”.

Un hombre machista tampoco entenderá que una mujer pueda ser enormemente feliz sola, o lo que viene a ser lo mismo, que pueda ser feliz sin un hombre. Así que no pierdas el tiempo tratando de explicárselo, porque intentará convencerte por todos los medios  de lo equivocada que estás y de lo mucho que le necesitas en tu vida.

Por eso mi consejo es que si ves venir o intuyes a uno de estos elementos no le digas que estás libre,  lleva una alianza de emergencia en el bolso, dile que eres lesbiana, que estás casada, arrejuntada, que te vas de misionera a Tombuctú, que tienes un herpes, lo que sea. Pero por lo que más quieras, si no quieres tragarte una y otra vez el show de macho alfa en pleno cortejo de apareamiento, dándole la oportunidad de manipularte y sucumbir (aunque sea para que se calle), no le des un sólo atisbo de disponibilidad.

Si logras resistir, te aseguro que por descarte y probabilidad (porque muy posiblemente tendrás que dar unas cuantas calabazas), tarde o temprano te encontrarás  con uno de esos seres maravillosos: un hombre igualitario. Conviene resaltar que, si todas hiciéramos lo mismo y nos negáramos a salir con especímenes de Atapuerca, no les quedaría más remedio que evolucionar si quieren seguir perpetuando la especie.

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Uno de los errores más graves que cometemos en el amor, especialmente las mujeres debido a la educación patriarcal recibida y la idealización del amor romántico- aunque nos puede ocurrir a todas/os en general, es enamorarnos primero, y conocer a la persona después, cuando tendría que ser justamente al revés: hay que elegir compañero con el cerebro racional.

El amor a primera vista es una trampa cultural y biológica, pura idealización, y este tipo de amor romántico que nos mete la cultura con calzador es altamente peligroso para la salud física y mental de las mujeres. Aunque compartimos el mismo mundo y al nacer somos seres muy parecidos, la sociedad nos segrega y nos educa por sexos. A ellos, salvo casos excepcionales, no se les educa para que el amor sea “el todo” como a nosotras, no se les mete el cuento de la princesa azul y el amor para toda la vida, se les educa en sentido contrario, y para todo lo demás; para las grandes hazañas, para separar amor de sexo al mismo tiempo, para la promiscuidad y las conquistas, para ejercer el liderazgo, y muy a menudo, para no considerar siquiera sujetos de derecho a las mujeres, sino objetos sexuales, chachas, mamás, educadoras, psicólogas, o una mezcla de todo junto.

Son pocos los que, educados en esta sociedad patriarcal, nos ven realmente como iguales y merecedoras del mismo respeto y reconocimiento que se guardan para sí mismos. Es una cuestión educativa y cultural. Por suerte, no son todos, algunos reciben una educación distinta en casa o han sido capaces de abstraerse y rebelarse contra esta cultura. Pero para la mayoría el amor simplemente es un complemento más al igual que las mujeres: cosas perfectamente intercambiables. Especialmente cuando dejamos de serles útiles, y ya no digamos cuando empezamos a exigir igualdad, colaboración y respeto, ¡¡cómo nos atrevemos!!

Por ello, no está de más conocer cómo funciona nuestra mente cuando nos enamoramos. Si entendemos que es una respuesta biológica irracional de nuestro cerebro primitivo cuyo único objetivo es el apareamiento y la perpetuación de la especie, y no nuestra felicidad, ni nuestra salud mental, ni la construcción de relaciones sanas y equilibradas, ya sea a corto o a largo plazo, podremos elegir mejor y no caer en las trampas de la cultura machista y la biología.

Porque si simplemente nos dejamos llevar, pasa lo que pasa: cuando empezamos a verle los colmillos al lobo, y sale a flote su verdadera personalidad, esa que nos ocultaban al principio mostrándonos solo lo que queríamos ver y oír, ya estamos enamoradas hasta la médula, enganchadas emocionalmente, y eso nos puede dejar incapacitadas para reaccionar y salir de relaciones que nos hacen sufrir, nos maltratan y hasta nos matan.

Pocas cosas hay tan cobardes y rastreras como obligar a alguien a vivir con lo que no quiere valiéndose de la mentira para negarle a la otra persona el derecho y la libertad de elegir, pero por desgracia esto sucede continuamente y tenemos que tenerlo presente. No se trata de ir desconfiando de todo el mundo, sino de estar alerta y preparadas para correr si hace falta. Debemos dejar y tener muy claro que por mucho que nos juren amor eterno, en el momento en que falte el respeto, ahí se acabó el amor para nosotras.

La doctora Clarissa Pinkola Estés, hace hincapié en su libro Mujeres que corren con lobos, en una herramienta fundamental para enfrentarnos a ese tipo de depredadores emocionales: la intuición.

Barba Azul representa al hombre oscuro que habita en la psique de todas las mujeres, es el depredador innato. Es una fuerza que hay que refrenar, y para hacerlo, las mujeres deben conservar sus facultades instintivas: la perspicacia, la intuición, la resistencia, la capacidad de amar con tenacidad, de sanar intuitivamente y de cuidar su creatividad, la aguda percepción, la agudeza auditiva. Barba Azul es la figura psíquica que se opone a todo ello.

Para desarrollar la conciencia, hay que buscar lo que se oculta detrás de lo directamente observable. Barba Azul es la tendencia de la psique que nos impide buscar detrás de lo visible, es la que prohíbe abrir la puerta que esconde los cadáveres. Para resistir al depredador, las mujeres han de decir su verdad con voz clara.

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Las mujeres que no saben identificar al depredador que se aloja en su psique pueden pertenecer a dos categorías: la de las no iniciadas, las jóvenes e ingenuas o bien aquellas cuyo instinto ha sido dañado. La cura, tanto para una como para otra, es escuchar la propia intuición, la propia voz interior, (la meditación).

El gran poder de la intuición está formado por una vista interior, un oído interior, una percepción interior y una sabiduría interior tan veloces como un rayo.

Se alimenta a la intuición prestándole atención. ¿De qué sirve una voz sin un oído que la reciba?

Nos ahorraremos mucho sufrimiento si escuchamos a esa joya que habita en nuestro interior llamada intuición, esa inteligencia inconsciente que raramente se equivoca y pocas veces escuchamos.

Aunque nunca hay garantías, hay lugares donde es más probable encontrar hombres igualitarios; áreas de igualdad de partidos de izquierda-comunistas-socialistas, organizaciones de hombres igualitarios, anti patriarcales y feministas, que viene a ser lo mismo, etc., la verdad es que pueden estar en todos lados.

Pero mucho ojo, porque incluso en esos lugares hay mucho/a machista encubierto.

Hombres apoyando en

Hombres apoyando en “La Marcha de las putas”. Protesta, no a favor de la prostitución, sino contra la culpabilización de las mujeres en los casos de violación, abuso sexual y acoso por cómo van vestidas, o por haber consumido alcohol.

Y, por último, no te olvides del pensamiento y del lenguaje en positivo porque atraemos lo que proyectamos y pensamos. Si nos pasamos la vida diciendo lo que no nos gusta y hablando sólo de lo negativo, ocurrirá lo mismo que cuando nos falta autoestima y tenemos el mismo discurso negativo con nosotrxs mismxs, que con alta probabilidad acabaremos atrayendo el tipo de personas y situaciones que odiamos y queremos evitar, porque el resto, con esa actitud difícilmente se nos va a acercar.

Mejor hablar en positivo, ser asertiva, decir lo que quieres y poner tu intención en ello, así tendrás muchas más probabilidades de atraer a personas en la misma onda que respondan a esa energía que transmites y de reconocerles cuando les tengas cerca.

También es de mucha utilidad la redacción y visualización de lo que quieres encontrar: fijar objetivos concretos ayuda a la mente a enfocarse consciente e inconscientemente en aquello que queremos y a descartar lo que no nos interesa con mayor claridad y facilidad.

Aun con toda la información del universo, una cosa es saber la teoría y otra aplicarla, eso es lo más difícil. Por ello, puede que aunque tengas todas las herramientas del mundo caigas en la red de algún indeseable, es algo que nos puede pasar a todas, incluso aunque estemos seguras de lo contrario. Lo importante es que una vez enfrentes la situación hagas todo lo posible por salir de ella.

Pero lo más importante de todo es no olvidarte  nunca de ser tu mejor amiga, de quererte, protegerte, y ser fiel a ti misma y a tu intuición. Nadie externo cumplirá estos papeles mejor que tú.

si tú sabes lo que vales, ve y busca lo que mereces

Si tú sabes lo que vales, ve y busca lo que mereces.

Autora: A. Aguilar para Plataforma Anti Patriarcado

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*Nota de la autora: El texto está escrito en masculino y dirigido principalmente a mujeres y hombres heterosexuales porque son las relaciones donde más violencia y asesinatos se producen debido a la perjudicial idealización del amor romántico heteropatriarcal y heteronormativo, pero perfectamente se puede aplicar a parejas del mismo sexo ya que entre éstas también se reproduce el patriarcado y también existen personas machistas.

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Por qué lo llaman poliamor cuando quieren decir privilegio (milenario) masculino


A colación de la reflexión de Kate Millet que compartí abajo, aquí dejo esto que he escrito sobre lo que yo llamo “La estafa del poliamor”:

¿Por qué lo llaman poliamor cuando quieren decir privilegio (milenario) masculino?

En primer lugar me llama mucho la atención la corta memoria histórica de algunas personas para que vendan como novedad algo que ha existido siempre. Y sí, lo “venden” incluso desde un supuesto “feminismo”. Este mes me han llegado nada menos que 15 publicidades de talleres de poliamor, algunos financiados con dinero público por el Sr. Brito, defensor de la pornografía y la prostitución desde el Gobierno de Canarias, a pesar de la Ley de Igualdad Canaria.

Me pregunto por qué no hacen talleres educando en igualdad, o sobre empatía, ética y respeto, o sobre deseo, libertad y consentimiento sexual, o sobre violencia sexual y pornografía, o sobre cómo acabar con los micro y macro machismos y sus violencias en la pareja, así como con la asimetría de poder patriarcal en las relaciones, y no solo de pareja.

Nada de esto interesa porque se les cae el castillo de naipes de privilegios que se empeñan en perpetuar, incluso a través de cierto sector del “feminismo” (neoliberal). Mejor seguir garantizando el acceso libre al cuerpo de las mujeres y seguir adoctrinándonos desde la cuna para que creamos que es idea nuestra. No es de extrañar que así venga de fábrica casi toda la nueva generación de jóvenes “feministas”.

Estos cursos no interesan porque quieren volver a marcarnos el caminito a seguir, el mismo de siempre pero con otro nombre, y sin la más mínima educación en igualdad, ni sexualidad, ni deconstrucción de la masculinidad, ni del machismo. Todo lo contrario, los principales defensores del poliamor moderno son los principales defensores de la pornografía, la prostitución, los vientres de alquiler, el tráfico de bebés, y mejor no entro en la teoría Queer.
¿Los beneficiados de este modelo tal y como sigue la sociedad actual? Los mismos de siempre.

¿Le tengo que recordar a alguien el amor libre/poliamor de los 60 bajo el, a priori, estupendo lema de “Haz el amor no la guerra”, a través del cual se utilizó a las mujeres como reclamo publicitario, principalmente desde la izquierda (cual mujeres prostituidas, pero gratis) para que los soldados volvieran de la guerra? Adivinen quienes pagaron los platos rotos de los embarazos no deseados, de los 3, 4, 5 y más hijos de padres diferentes que se desentendían de sus retoños con la cantinela de la libertad, además del estigma social de las madres solteras de la época y la falta de ayudas a familias monomarentales. Ayudas que aún hoy brillan por su ausencia.

La peor parte de las ETS, especialmente referentes a todo tipo de cánceres ginecológicos por infección de Papiloma, también se la llevaron las mujeres, aún cuando en en esos años era algo anecdótico. Y hoy, con el pico más alto de enfermedades de transmisión sexual de la historia, especialmente de cáncer producido por papilomas, debido a la educación pornográfica en la promiscuidad sin protección, en la ausencia total de emociones y respeto, y en la violencia extrema, ¿adivinan quién se seguirá llevando la peor parte de la ecuación?

¿Les tengo que recordar también quién secuestró la Liberación Sexual Femenina rodando las mismas fechas, convirtiéndola en un producto machista y en una industria multinacional a gran escala de mujeres objetos sexuales a través de todos los medios, y también de la pornografía/prostitución? Sí, ya existían la prostitución y el porno antes de los 60, pero no como industria globalizada surtida por la trata y la coacción de mujeres y niñas a los niveles astronómicos que la sufrimos hoy.

Ahora, y una vez más, pretenden “imponernos” esta moda del poliamor que es tan vieja como la Historia (a los harenes y matrimonios múltiples me remito), como si fuera algo nuevo, como si no fuera ya posible tener relaciones abiertas o directamente ser promiscuo sin engañar a nadie. Y peor aún, y aquí viene mi principal crítica junto a la ética promiscua mal entendida, lo más grave es que pretendan “imponer” esta moda desde ciertos sectores como modelo único aceptable si quieres ser guay, modern@, transgresor y feminista. Todo esto, sin haber deconstruido y educado a la sociedad un ápice. La mayoría de estas personas no tienen claro aún ni lo que es el feminismo gracias a los medios de desinformación, y van a saber lo que es una relación sin asimetrías de poder con toda la cantidad ingente de tipos de violencias patriarcales que esto implica, sin haberse formado ni trabajado.

Aquí les dejo un enlace de un artículo científico que resume lo que significa el poliamor para la gran mayoría de hombres que viven “actualmente” en lo que aún sigue siendo, nos guste o no, un Patriarcado. Muchos de éstos señores van incluso de feministas sin haberse trabajado mínimamente su machismo ( https://ieip.es/el-sindrome-de-simon/ ). Para la mayoría de ellos el poliamor de moda es tirarse cada día a un@ nuev@ del Badoo, consumir cuerpos, nada más lejos del feminismo, ni más cerca del capitalismo patriarcal que impera en nuestros días. Cero cuidados, cero responsabilidad afectiva, cero empatía, cero capacidad de compromiso, cero ternura, cero todo lo que tiene que ver con el “amor”. A ese “poli” le sobra la mitad de la palabra: el “amor”.

Nadie, ni desde ese supuesto “feminismo” neoliberal que no hace más que confundir y desinformar, ni desde los medios capitalistas más machistas, debe marcarnos qué camino debe seguir nuestro deseo, nuestra sexualidad y modelo de relación elegida, a menos que este modelo se base en el abuso y la violación de derechos humanos de la otra persona.

Nadie puede decir o elegir que modelo de relación es lícito o no para cada un@, debemos ser nosotr@s quienes escuchemos lo que realmente nos llena, sea una relación abierta, homosexual, hetero, o monógama, o todo junto o nada de lo anterior, dependiendo del momento de nuestra vida y de lo que necesitemos.

Y para llegar a esto, mucho más importante que cursitos de “poliamor”, hay que “deconstruir”, hay que educar en igualdad, empatía, respeto, consentimiento, sexualidad, no violencia, hay que hacer entender a la gente lo que es la verdadera libertad, y la base de esta debe ser siempre el respeto, y sobre todo, el respeto a la diferencia.
Respeto como por ejemplo, que no te coaccionen por tus elecciones, incluso aunque ésta sea la monogamia y la heterosexualidad siendo feminista.

El feminismo no ha luchado todos estos siglos para seguir imponiendo modelos relacionales a las mujeres ni a nadie, ha luchado para que cada un@ elija lo que le hace feliz sin manipulaciones o coacciones culturales, sociales y mediáticas, desde la igualdad, el cuidado y el respeto, nunca desde la imposición, la coacción, o el sufrimiento/sometimiento del otr@.

Están volviendo a hacer lo mismo de siempre. Secuestrar nuestra sexualidad e imponer modelos relacionales que están más alineados con la misógina cultura del porno que con el feminismo. Están machacando e insultando a quien se sale de la vereda: ¡¿Qué no eres poliamoros@!? ¡Qué antigu@, puritan@, posesiv@ (pon aquí cualquier insulto que lxs machistas han utilizado y utilizan para silenciar a las feministas).

Como bien explica en el artículo de arriba el reconocido psiquiatra Enrique Rojas, la mayoría de los hombres no se hacen responsables afectivamente de una sola mujer, ni siquiera de sus hijxs, y se van a hacer responsables de varias mujeres e hijxs de diferentes parejas.

Que no nos tomen el pelo. Al menos algunas, no nos vamos a dejar coaccionar relacionalmente ni por los viejos machistas, ni por l@s nuev@s que tenemos infiltradxs dentro del feminismo.

Ana Aguilar

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Amar como feministas


“El amor ha sido el opio de las mujeres, como la religión el de las masas. Mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban. Tal vez no se trate de que el amor en sí sea malo, sino de la manera en que se empleó para engatusar a la mujer y hacerla dependiente, en todos los sentidos. Entre seres libres es otra cosa”.

Kate Millet.

A las mujeres nos clasifican al nacer mirando simplemente nuestra entrepierna. Si tienes una vulva te agujerean las orejas y empiezan los mandatos de género. Empiezan desde antes incluso que puedas entenderlos. Cuando todavía no puedes analizar de qué va el mundo, tu entorno no ha perdido el tiempo y te ha caracterizado y vestido de manera que la sociedad pueda identificarte como niña. Poco a poco irás asimilando que formas parte de la mitad de la sociedad que ha de abrazar un cierto número de conceptos hechos para ti, entre los que se encuentra el amor romántico.

Los mandatos de género vienen incluso de personas que queremos y nos quieren, luego estamos completamente abiertas y confiadas a que así deben de ser las cosas. Personas de nuestra confianza nos llevan a ver películas de dibujos animados que fomentan esa idea tóxica y machista de cómo hemos de amar, y la sociedad entera parece estar de acuerdo en que las chicas encontraremos al hombre de nuestros sueños, que es sólo uno, y que puede ocurrir en cualquier momento. A la vuelta de la esquina puede estar ese hombre que te completará, porque tú a solas estás incompleta. Las niñas y adolescentes viven en una perpetua alerta romántica, porque si algo nos dejan claro es que nuestra mitad está en cualquier lugar y momento, y no podemos perder ese tren en un despiste, o nos quedaremos como medias mujeres. Como esas mujeres denostadas que viven solas, sin criaturas, y que envejecen rodeadas de gatos. Crecemos con miedo a convertirnos en ese tipo de medio-mujer.

Para cuando nos enamoramos de alguien, ya estamos completamente intoxicadas por el mito del amor romántico que nos ha dictado cómo son las cosas en este sentido. Sólo hay que escuchar cualquier canción de amor, ver cualquier serie o película romántica, o leer cualquier libro sobre el tema: los celos son síntoma inequívoco de que amas o te aman, y el sufrir por amor es ya el superamor, el amor elevado a su máxima potencia, porque “quien bien te quiere, te hará llorar”.

El patriarcado, sin embargo, describe y enseña que el amor no es lo mismo para las mujeres que para los hombres. Para nosotras sólo hay una forma lícita y decente de amar: incondicionalmente. Hemos de ser amante abnegadas, fieles, acríticas, pacientes, pías, vírgenes, santas. Una mujer que empieza una relación debe ser una mujer cuya escala de preferencias presentes dé la vuelta para adaptarse a lo que el patriarcado ha diseñado para ella como “amor verdadero”: antes que tú, tu ocio, tu carrera o tus inquietudes está tu pareja, que es la que te dará criaturas, porque ¿dónde vas con ese útero sin darle uso? ¿qué es eso de vivir en una relación sin parir? Por lo que dar prioridad al hombre te premiará con descendencia de que la, por supuesto, tendrás que cuidar y educar tú en mayor medida que él. Si tienes dudas sobre esto, tu alrededor estará lleno de frases como “el amor todo lo puede”. Se refieren a que tu amor todo lo puede, no el del hombre.

El concepto de amor que enseñan al hombre es completamente diferente: la fidelidad sin ir más lejos es opcional. De hecho, hasta 1978 en España estuvo penado que una mujer engañara a su marido: “cometen adulterio la mujer casada que yace con varón que no sea su marido, y el que yace con ella, sabiendo que es casada”. Por supuesto, el hombre que “yacía” con ella se libraba diciendo que no sabía que estaba casada. Para los hombres que engañaban a sus mujeres había un delito diferente, llamado amancebamiento. En este caso, la “amante” del hombre casado no podía librarse bajo ningún concepto de la responsabilidad penal, que podía incluir incluso el destierro.

Los hombres infieles sólo cometían delito si tenían una relación amorosa y duradera con su amante. Las mujeres infieles sólo tenían que tener sexo una vez para acabar siendo asesinadas por ley por su marido (si él así lo quería, amparado por la ley ‘venganza de la sangre’, que no fue abolida hasta 1963) o, con más suerte, con una pena de cárcel.

De aquellos polvos, estos lodos, naturalmente. Aunque hoy no hay ley discriminatoria en este sentido, la sociedad rechaza profundamente la idea de una mujer siendo infiel, y se encoge de hombros si es el hombre el adúltero. “Los hombres son así”, “está en su naturaleza”, “necesitan más sexo que nosotras”, “busca fuera lo que no le dan en casa”, etcétera.

El concepto de amor para ellos, además de carecer de exigencias como la fidelidad, también está desprovisto de la obligación de abnegación, de la santa paciencia, del “aguantar y aguantar” y, sobre todo, del “aguanta por tus hijos”. Los hijos y las hijas siguen siendo un tema materno. Si bien las cosas empiezan a cambiar en este sentido, es obvio que queda un largo camino por recorrer.

Al final, lo que los hombres entienden por amor se basa en gran medida en recibir. Recibir los cuidados que merecen, recibir trato preferencial por parte de sus compañeras de vida, poder centrarse en sus carreras o en su tiempo de ocio y que sean las mujeres las que le sigan y les sirvan de pilar para que todo esto sea compatible con tener las tareas domésticas atendidas y los niños y niñas criados, educados y amados. Los hombres se sienten así legitimados a exigir lo que cree que les pertenece cuando consideran que la mujer no está cumpliendo su papel. No tienen, además, que andarse con remilgos para exigir su porción extra de pastel, a diferencia de las mujeres. La violencia, la agresividad y la ira son monopolios de los hombres, y el saber encajarlas para mantener la paz familiar es cosa nuestra.

Esta forma de entender el “amor” es claramente un mito insostenible y misógino. Y en gran parte responsable de la violencia machista. Los asesinatos machistas son producto de la prepotencia que siente el hombre para dominar a la mujer, para controlarla y mantenerla dentro de los cánones que le han enseñado desde pequeño. Por eso muchos de los feminicidios ocurren cuando la mujer se dispone a separarse del hombre. Los derechos que las mujeres hemos logrado y el auge del feminismo hace que la crueldad de los asesinatos machistas haya incrementado, y no es casual o fortuito, es la reacción machista esperable de una sociedad misógina llena de hombres que han crecido con mensajes que consistían en “mereces una mujer bondadosa, fiel, cuidadora, paciente y abnegada”. Merecen a una Bella que les perdone, los soporte y los ame incluso cuando se comportan como Bestia.

Para ellos, una relación, es recibir todo lo imaginable sólo a cambio de proveer a la pareja o a la familia. Eso es lo que históricamente se les ha exigido en calidad de hombres, y es precisamente eso lo que hace más hombre a un hombre, más masculino, mejor. El hecho de proveer. Y tan calado está en la sociedad ese rol de género que aun cuando la mujer ya ha salido al mercado laboral y también provee, ellos no ven la necesidad de hacer más de lo que han hecho históricamente. Obviamente queda claro que las conquistas que hacemos por un lado las pagamos por el otro, y es que en una sistema patriarcal es imposible la verdadera igualdad.

El mito del amor romántico no acaba aquí, por supuesto. También lo componen ideas como no poder sentir atracción o deseos por otra persona, si eres mujer, obviamente. Los hombres eso no pueden evitarlo debido, de nuevo, a su naturaleza. El determinismo biológico es usado constantemente por el patriarcado para justificar al hombre y la violencia machista. También tenemos el concepto de exclusividad, que recae con mayor fuerza de nuevo sobre nosotras: el “eres mía o de nadie” es una frase recurrente y amenazante que se repite en relaciones donde hay violencia machista.

“La maté porque era mía” también es un expresión que todo el mundo conoce y tiene su razón de ser dentro del sistema patriarcal. Se basa en el derecho que el mito del amor romántico le otorga a los hombres para poseer a la mujer como si se tratara de una cosa, un objeto. Y, por lo tanto, si ese objeto hace como si tuviera vida y pensamientos propios, y decide alejarse, el hombre siente que puede destruir el objeto. Es suyo, de nadie más, y lo que hace la gente con sus cosas no es cuestión pública, sino privada. Por eso la violencia machista ha sido siempre entendida como violencia privada, y hasta hace relativamente poco no ha pasado a ser considerada como pública.

El feminismo busca abolir, entre otras cosas, este concepto de amor que nada tiene que ver con la igualdad o con la realidad y la complejidad de hombres y mujeres. Lucha también contra los estereotipos de género porque estos causan violencia siempre contra la misma mitad del mundo: las mujeres.

Muchos aún ven un tema baladí que las feministas denunciemos mandatos de género que consideran menores, y argumentan falazmente que las mujeres que de verdad luchaban eran las “feministas de antes”, las que luchaban por “cosas importante como el voto femenino”. No ven (o no quieren ver) que en cada denuncia y reclamación del feminismo de hoy hay elementos que conforman la base de la violencia que luego ven en titulares y telediarios. Esa violencia que, una vez consumada, achacan a “un loco que” y no simplemente a “un hombre sano”, como demuestran los datos una y otra vez.

Este San Valentín volverá a llenar las calles de todas las ciudades con frases y consignas que fomentan y perpetúan la violencia contra las mujeres. Llenos de tiendas con pasillos separados con regalos para él y regalos para ella. Estanterías rosas y estanterías azules, para que no te pierdas.

Ponerse las gafas violetas para observar la realidad tal y como es en vez de cómo nos han enseñado a distorsionarla es vital para nosotras.

Ser feminista, entre otras mil formas de empoderamiento, es aprender un concepto sano del amor en pareja, un amor que sí merece la pena vivir, y que es liberador en todos los sentidos.

Anónimo

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El chantaje forzado del feminismo como paraguas de todas las luchas


Todas las luchas deben confluir y apoyarse, pero cada una debe tener sus colectivos, sus objetivos y sus equipos trabajando a todo gas por conseguir metas concretas. Quien mucho abarca, poco aprieta, y un solo grupo no puede hacerlo todo, no es productivo, no es operativo, no es justo, ni viable.

El feminismo no puede ni debe ser el paraguas de todas las luchas, aunque su lucha contra el patriarcado beneficie, directa e indirectamente, a la eliminación de todas las violencias, opresiones, y discriminaciones, desde la machista, a la económica, a la de clase, a la imperialista y bélica, a la de raza, a la climática, etc, porque todas han surgido dentro de patriarcado y se han alimentado de éste, y más recientemente, de su alianza con el capitalismo, lo que lo ha empeorado todo aún más.

Otra cosa es, que todas las luchas, ya sean por los derechos humanos, sociales, animales, ecologistas, LGTBI, puedan y deban confluir y apoyarse. Deben, y esto es algo muy positivo y necesario. Pero son cosas muy distintas el “confluir” y el tener que “serlo” y “hacerlo” todo.

Es curioso que, sólo y siempre, se le exija esto a las mujeres. Olvidarse de sí mismas para darlo todo por los demás, otros, en algunos casos, con muchos más privilegios, privándonos así del escaso tiempo y ridículos recursos (teniendo en cuenta que somos la mitad de la población) con los que ya contamos para resolver las gravísimas violaciones de derechos que atañen a la propia vida y supervivencia más básica, y que enfrentamos cada día las mujeres y niñas del planeta.

Curiosamente todos los partidos hasta ahora han dejado siempre para luego nuestros derechos, porque siempre había algo más importante y acuciante cuando las decisiones y las gestiones dependían casi exclusivamente de los hombres. Y aún ocurre, no es que haya cambiado tanto la cosa, las mujeres estamos en guerra continua dentro de nuestras propias asociaciones, organizaciones y partidos, para que se reconozcan y defiendan en primera línea nuestros derechos humanos más básicos, y todavía pretenden que lo abarquemos todo, cuando no podemos ni salir a la calle sin miedo a que nos violen o meternos en una relación sin riesgo de que nos asesinen a la mínima. Y esto, en Occidente porque en el tercer mundo, es muchísimo peor.

Lo que nos piden, a través de un continuo chantaje emocional, es algo muy retorcido, algo como que, de tanto abarcar e incluir, en la propia red feminista de Gran Canaria, por poner un ejemplo, no se pueda debatir de las opresiones más crudas y sangrantes que sufrimos las mujeres y niñas en el mundo, como la esclavitud sexual, alquiler de úteros y el tráfico de bebés de mujeres pobres, y que esto no puede aparecer ni siquiera en el manifiesto del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, del 25 de noviembre, o del 8 de marzo. Esto es un auténtico atropello y un auténtico despropósito. Nos silencian en nuestro propio movimiento, colectivos que se han adherido diciéndose feministas pero que son machistas, porque silencian a las propias mujeres, sujetas políticas del movimiento.

Empezaron con el chantaje y la culpa para ser más inclusivas y nos han excluido de nuestros propios espacios. Y esto ocurre aquí, y en muchísimas otras partes de España, y del mundo, todo el tiempo.

Las mujeres vivimos con la culpa y el chantaje continuos, desde dentro (de nuestras propias familias, parejas, y supuestos grupos “seguros”, e incluso, desde nuestras propias psiques por el adoctrinamiento, patriarcal) y desde fuera, para que renunciemos incluso a nuestra integridad y necesidades más básicas para ocuparnos de los demás, y esto ha llegado a un surrealismo tal, de no poder hablar ni siquiera de nosotras mismas y nuestras opresiones en nuestro propio movimiento. Curiosamente, y haciendo un paralelismo, esto mismo suele ocurrir en las relaciones de pareja machistas donde el poder es asimétrico (que son mayoría aún) y donde nuestra opinión y necesidades no cuentan, donde se nos silencia para priorizar los “deseos” y “caprichos” de otros sobre nuestros propios derechos humanos más elementales. Y esto es inadmisible.

A. Aguilar

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En un Estado proxeneta, todas somos putas potenciales


Ninguna mujer está a salvo de la lacra de la prostitución, ninguna, mientras haya desigualdad económica y de género, y mientras no se persiga hasta las últimas consecuencias a mafias y puteros, y a todos los hombres que se aprovechan de la desigualdad, todas somos susceptibles de ser prostituidas y violentadas sexualmente de una manera o de otra.

En una sociedad permisiva con la prostitución todas somos putas potenciales, todas somos una diana de la violencia sexual, del acoso, de la invasión de nuestros cuerpos. Lo que el Estado dice que es lícito para unas, es lícito para todas.

La prostitución afecta socialmente a todas las mujeres no solo a las que se prostituyen en este momento o se han prostituido, afecta en cómo se percibe a todas las mujeres, como seres humanos, o potenciales objetos.

Un Estado permisivo con la prostitución es un Estado donde se cosifica y permite violentar a todas las mujeres, donde los hombres y las mujeres crecen pensando a las mujeres como cachos de carne deshumanizados que usar y violentar. Si no me creen dense una vuelta por Milanuncios y miren las ofertas de trabajo, y las ofertas que reciben las mujeres que buscan trabajo para poder comer, o que simplemente buscan una habitación de alquiler, llueven las ofertas de trabajo a cambio de dejarte violar, techo a cambio de dejarte violar, comida a cambio de dejarte violar… Favores lo llaman.

Cara a cara no cambia la cosa. En todos lados hay cientos y cientos de hombres abusando de la situación de vulnerabilidad de alguna mujer, adolescente y niñ@. Y si no, miren lo que pasa en los centros de menores de toda España, lo mismo que pasa con las mujeres, adolescentes y niñas víctimas de familias desestructuradas, mujeres sin redes de apoyo, se enfrentan a situaciones como éstas diariamente.

Ningún estado  que se diga democrático y que crea en los derechos humanos de sus ciudadan@s debería permitir este nivel de abuso y desamparo.

Es imperiosamente necesaria una renta básica universal y vivienda asequible, y sobre todo que se castigue duramente a quienes intentan abusar de la vulnerabilidad  de las mujeres y demás personas en situaciones precarias.

A. Aguilar

En una sociedad permisiva con la prostitución todas somos putas potenciales, todas somos una diana de la violencia sexual, del acoso, de la invasión de nuestros cuerpos. Lo que el Estado dice que es lícito para unas, es lícito para todas.

La prostitución afecta socialmente a todas las mujeres no solo a las que se prostituyen en este momento o se han prostituido, afecta en cómo se percibe a todas las mujeres, como seres humanos, o potenciales objetos.

Un Estado permisivo con la prostitución es un Estado donde se cosifica y se da vía libre para violentar a todas las mujeres, donde los hombres y las mujeres crecen pensando a las mujeres como cachos de trozos de carne deshumanizados que usar y violentar. Si no me creen dense una vuelta por Milanuncios y miren las ofertas de trabajo, y las ofertas que reciben las mujeres que buscan trabajo para poder comer, o que simplemente buscan una habitación de alquiler, llueven las ofertas de trabajo a cambio de dejarte violar, techo a cambio de dejarte violar, comida a cambio de dejarte violar… Favores lo llaman.

Cara a cara no cambia la cosa. En todos lados hay cientos y cientos de hombres abusando de la situación de vulnerabilidad de alguna mujer, adolescente y niñ@. Y si no, miren lo que pasa en los centros de menores de toda España, lo mismo que pasa con las mujeres, adolescentes y niñas víctimas de familias desestructuradas, sin redes de apoyo.

Ningún estado democrático que crea en los derechos humanos de sus ciudadan@s debería permitir este nivel de abuso y desamparo.

Es imperiosamente necesaria una renta básica universal y vivienda asequible, y sobre todo que se castigue duramente a quienes intentan abusar de la vulnerabilidad  de las mujeres y demás personas en situaciones precarias.

A. Aguilar

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La cultura como generadora de subjetividades


La cultura es la piedra angular del patriarcado, es la herramienta más valiosa de educación y propaganda en la socialización patriarcal y gran parte de su triunfo es que no lo vemos, no dejamos de repetirnos como autómatas bien amaestrad@s que solo es fantasía. Ni siquiera lo ven las mujeres que son víctimas de la peor violencia, y no solo eso, sino que muchas incluso defienden la cultura patriarcal y machista, fomentando así, sin saberlo, la violencia contra ellas mismas y las demás.

Así es como los hombres normalizan y se insensibilizan en el ejercicio de todo tipo de violencias físicas, sexuales y psicológicas contra nosotras. Así es como normalizan que ser unos pervertidos babosos es su “estado natural”. Así es como se vuelven insensibles al sufrimiento ajeno, y no solo eso sino que aprenden a disfrutarlo incluso a sexualizarlo, así es como se vuelven unos sádicos. Y esto no acaba cuando apagan las pantallas, la mayoría luego intenta hacerle esas “fantasías” de lo aprendido a las mujeres que tienen más cerca. No hay niña ni mujer en el mundo a salvo de esto. La cultura actual está generando una sociedad sociopática y sin empatía. La violencia sexual y física contra las mujeres no deja de crecer y seguimos sin atar cabos.

Muchxs sociólogxs y expertxs en violencia lo llaman la cultura del porno y la violación por algo, y ésta lo ha impregnado todo; series, música, películas, videojuegos, y mientras esto siga así jamás veremos el fin de la violencia contra las mujeres.

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¿Yo machista?


Hoy queremos hablar de esos hombres que no se creen tan malos porque ellos no hacen lo que esos otros hombres del saco, o los de los callejones oscuros que nos violan y matan…

Curioso, casi ningún hombre machista se ve y reconoce como tal, ni los machistas light, ni los moderados, ni los extremos. Y luego nos preguntamos por qué no avanzamos. Absolutamente todos se ven como “buenos hombres”, porque siempre hay uno peor. Ya me dirán cómo vamos a evolucionar si toda evolución conlleva un cambio, y todo cambio un análisis, un reconocimiento del problema y una rectificación. Pero si ni siquiera lo vemos, y lo peor, no queremos verlo, es imposible hacer nada de esto.

Esos, los otros, sí que son machistas de verdad, ellos solo les ríen las gracias a esos amigos machistas que hacen bromas y comentarios machistas, a esos que engañan a sus mujeres, a esos amigos puteros, e incluso a esos amigos proxenetas.

Ellos solo cosifican mujeres cuando nadie mira, no delante de sus parejas o amigas, ahí van de hombres modelo, incluso de igualitarios, ellos solo cosifican y hacen uso de sus privilegios en la intimidad de su ordenador o móvil, o en la intimidad de su grupo de iguales, en sus manadas, ahí sí pueden ser “libres al fin” sin tener que fingir respeto, fidelidad o lealtad hacia sus parejas ni hacia las mujeres en general, ahí pueden hacer lo de siempre sin ser juzgados por esta sociedad que exige igualdad y respeto para todas. ¡Qué pesadas!

Hombres, maltratadores psicológicos de manual, que se creen con derecho a mentirte, que prometen cosas que jamás cumplirán, para seguir disfrutando de sus privilegios y lograr sus objetivos, para luego tratarte de paranoica o loca si no confías en ellos.

Hombres indiferentes al dolor ajeno, de sentido de la empatía casi nulo. Lo que sucede a su alrededor lo proyectan en función de su persona e intereses y nunca se ponen en el lugar de la víctima. No tienen remordimientos cuando sus actos afectan negativamente en el bienestar emocional de las otras personas, y no solo eso, cuando son descubiertos además intentan culpabilizar a la víctima para ocultar o desviar la atención de sus acciones.

Hombres que utilizan en manual completo de micromachismos en la pareja.

Hombres que dicen respetar a las mujeres, y sobre todo a la que tienen al lado, que juran no vernos como objetos, porque saben que ahora es lo políticamente correcto, que luego buscan mujeres expuestas como cachos de carne en Internet, o se intercambian fotos del mismo calibre con su manada por email o WhatsApp o Instagram, o buscan videoclips, películas, videojuegos y porno donde se nos denigra se nos hipersexualiza, cosifica y maltrata, aunque el porno ya esté hasta en los programas de diario y hasta en horario infantil, hasta en la cadena 40. Ya no hace falta ni entrar en PornHub, ya no se admite otro modelo de mujer en tv, medios, videoclips, prensa, películas, incluso en las noticias.

Solo se admiten mujeres estereotipadas e hipersexualizadas, y con cuánta menos ropa mejor. Mujeres objeto, aunque sean muy inteligentes. Y todo bien, si lo hacen los medios no puede ser tan malo, razonan y se autojustifican algunos, sin importar que esos mismos medios son en gran parte los culpables de este recrudecimiento del machismo y la violencia, que, entre los jóvenes ha crecido más de un 60% en los últimos años, por poner un ejemplo. Nos preguntamos por qué…

De estas siguientes fotos de noticias, que se entienden mejor juntas, podemos dilucidar algo: Una cultura y unos medios que nos cosifican y deshumanizan a las mujeres. Si según los psicólogos el primer paso para ejercer violencia sobre otro ser human@ es convertirlo en objeto, despojarle de su humanidad, adivinen. Justo esto es lo que hacen todos los medios y demasiados hombres con nosotras. Luego nos llevamos las manos a la cabeza porque, no sólo no avanzamos, sino que la violencia no para de crecer año tras año.


Hombres que tienen sus redes sociales llenas mayoritariamente de mujeres con una apariencia determinada, lo que jamás admitirán, el filtro está en su follabilidad, y aunque tengan pareja las coleccionan por si acaso su relación falla, para acariciar su ego y asumir el puesto de macho alfa en la relación que les regala la sociedad. Lo hacen porque lo han hecho siempre, porque pueden, la tecnología y los nuevos tiempos les facilita gustosamente nuevos y diversos medios para seguir perpetuando sus privilegios de acceder a nuestros cuerpos de múltiples maneras.

Hombres que piensan que su machismo es condonable y aceptable porque los otros hombres hacen cosas mucho peores, al menos ellos no se drogan, no violan, no matan, no van de putas… (aquí cabe cualquier justificación machista que no hacen que según ellos anula la que sí hacen). Por eso nada cambia, porque nunca miran hacia dentro, siempre tiran balones fuera, “yo no soy como esos, no me metas en el mismo saco”.

Hombres que afirman tener un gran auto control delante de su pareja para que baje la guardia y poder hacer lo que les plazca, entiéndase: lo de siempre, pero luego alegan que el hombre es así por naturaleza, seres incontrolables sexualmente, cuando les pillas algún comportamiento desleal y machista que antes negaron tener achacándole a tu falta de autoestima tal desconfianza. Más micromachismos, que de micro no tienen nada, son violencia psicológica y ya se sabe que ésta muchas veces es incluso peor que la física.

Realmente algunos nos consideran tan inferiores a ellos que nos tratan como a idiotas, nos infantilizan, se ríen en nuestra cara, porque como bien escribió Simone de Beauvoir, seguimos siendo el segundo sexo, en la sociedad, y también en la intimidad, pero sobre todo en sus mentes. Muchas de nosotras hemos evolucionado, pero muchos de ellos se niegan a hacerlo y a soltar sus innumerables privilegios, por muy dañinos e injustos que sean.

Desgraciadamente casi todas hemos pasado y pasamos por situaciones similares, porque no son casos aislados, es cultural, tiene que ver con la socialización masculina, por eso se tapan unos a otros, se protegen en clanes y manadas que los validan, se justifican, se alientan unos a otros estos comportamientos machistas y hasta se victimizan cuando no se les aceptan y toleran, como si respetar a sus pareja fuera casi como ir a la cárcel, una “cárcel oro” lo llaman muchos a respetar a las mujeres, hasta ese punto surrealista llega su victimismo. Cuando en la cárcel de su machismo nos encierran ellos sin nuestro consentimiento y muy a menudo con mentiras y falsas promesas y palabras.

Nada cambia porque en el fondo, aunque lo afirmen en voz alta, no nos ven como iguales, en el fondo no creen que merezcamos respeto, estamos mejor donde estamos con el culo en pompa o en topless en la portada de un periódico cutre, necesitan mujeres que sigan prestándose a eso, por eso camuflan, niegan y minimizan su machismo porque tienen la excusa perfecta para no cambiar: la cultura machista los válida y el machismo de los otros es siempre peor.
Lo de mirar hacia dentro y trabajarse el suyo igual para el siglo o milenio que viene.

Es más fácil trasladar la culpa a quien sufre tu machismo, y usar la violencia psicológica para silenciar y culpabilizar a quien lo denuncia. “El problema eres tú, no yo, como te pones (fiscalización del tono otra forma de maltrato psicológico para desviar la atención y la culpa hacia la víctima), no se puede hablar contigo, modera ese tono, es que estás paranoica, loca, exagerada, exigente…”, etc etc Para que te calles una temporada gracias a hacerte sentir culpable hasta la siguiente que le pilles o haga, y vuelta a empezar.

No saben relacionarse de igual a igual, y lo peor es que muchos no quieren aprender a relacionarse de igual a igual.

Hay que fiarse de los hechos no de las palabras, el que es machista por ejemplo en Internet, lo es también fuera, su machismo no se esfuma cuando cierra la pantalla del ordenador o del móvil, no les quepa duda, aunque lo niegue por activa y pasiva y sepa disimularlo muy bien.

Esos ,”hombres buenos”, ayudan a la perpetuación del patriarcado y la relegación de las mujeres a objetos, motivo por el cual no podemos caminar libres, por el cual nos violan y nos matan.

Como en el resto de áreas ya no pueden someternos, ya todos asumen que trabajaremos y estudiemos, el núcleo duro del patriarcado está ahora en el área sexual y en nuestros cuerpos, que siguen siendo un reducto del machismo más extremo y reaccionario. Hay una ley de igualdad que prohíbe usarnos como objetos en los medios, porque es violencia, porque contribuye a más violencia contra nosotras, pero no se asume, ni por quienes nos utilizan para vender su basura en los medios y aumentar audiencia y clicks, ni por quiénes nos consumen. No se acepta que dejen de denigrarnos e hipersexualizarnos. En su fuero interno siguen pensando que no nos deben ningún respeto, igualdad ni lealtad como mujeres, porque en el fondo se creen esa cantinela biologicista patriarcal de que los hombres siempre serán hombres, ese respeto solo lo guardan para ellos y sus congéneres/cómplices.

Un ejemplo claro de esto es como un hombre en el patriarcado generalmente respeta a la mujer de otro hombre, no porque esa mujer merezca respeto por ser un ser humano como él, sino porque le debe lealtad a su amistad con el otro hombre, lealtad que no le guardan a sus propias parejas.

Como ya no nos pueden someter en las demás áreas aprovechan que la sexualidad, los medios e Internet son aún un barrio sin ley machista y patriarcal y que es difícil aplicar las normativas y leyes sobre igualdad de género que ya existen. Los medios y la prensa se las saltan continuamente porque, aunque es ilegal, les salen muy baratas las multas y las denuncias. Y esos “hombres buenos” que consumen nuestros cuerpos y se aprovechan de nuestra desigualdad, encantados.

Luego utilizan todo tipo de excusas para normalizarlo y justificarlo, que es su derecho, que es su libertad, que es su privacidad, que hay que aceptar al otro como es… Qué curioso que al aceptar al otro como es siempre perdemos nosotras, porque ellos siempre han hecho lo que han querido, y porque eso implica que no haya un reparto equitativo, que ellos por lo general por su socialización masculina, no creen debernos por ejemplo ni la honestidad ni la fidelidad que esperan de nosotras, y un largo etc. Manipulan incluso apropiándose del discurso feminista, cuando ellos nunca han necesitado el feminismo para hacer lo que quieren, o te dicen que el verdadero amor lo permite todo, o es que “si me quisieras de verdad aceptarías que me gusta aprovecharme de la cosificación de las mujeres, que sea un mujeriego, que me guste pegarte o extragularte en el sexo y un largo etcétera.

No señores una cosa es la personalidad de una persona y otra muy distinta sus elecciones basadas en el privilegio, en el egoísmo, en el abuso y la asimetría en cuanto a igualdad y poder en las relaciones se refiere. Esto no hay que aceptarlo, no se debe aceptar jamás que el otro abuse de privilegios y comportamientos típicamente masculinos que no solo nos dañan a nosotras como individuos, sino a todas.

Crees que no eres tan malo como los otros, pero con cada click en una web porno, con cada click en noticias dónde se nos cosifica y humilla y reduce a objetos, tetas y culos en los medios, cine, publicidad.., le estás diciendo a esos medios que produzcan más de esa humillación y más de esa cosificación, estás contribuyendo a ampliar la demanda que sostiene nuestra objetificación, nuestro uso y abuso, nuestra deshumanización, y en consecuencia estás colaborando a hacer un mundo más peligroso para todas las mujeres y niñas del planeta, pues acabamos todas reducidas a objetos, no solo la mujer que se vende al patriarcado ya sea por necesidad o socialización machista, ninguna de las dos es una descripción libre.

Las mujeres somos mucho más que un coño y unas tetas, no nos pueden reducir a eso a través de la cultura y los medios. Eso es violencia, como bien afirmaba Pierre Bourdieu, es violencia simbólica y psicológica que deriva en violencia física y sexual, pero de por sí, nuestra cosificación es la base y la principal justificación de la discriminación estructural y de la opresión que se ejerce contra nosotras, reducirnos a objetos, seres inanimados e inferiores, es el primer paso.

Las violaciones y asesinatos son solo la punta del iceberg de una montaña de asimetrías que sufrimos las mujeres en la vida diaria, pública y privada.

Esos hombres que se creen tan buenos porque lo que hacen no es para tanto son los principales perpetuadores de que el mundo siga siendo un lugar peligroso para las mujeres, porque son una mayoría cómplice y parte de nuestra opresión, de nuestra falta de igualdad en las relaciones, de la diferencia de poder fuera y dentro de ellas.

Pero las relaciones son ese lugar donde siempre ellos ganan aunque en el área pública están subordinados a otros hombres, en casa ellos siempre tienen el control, ellos siempre parten, reparten y se lleva la mejor parte, porque o se salen con la suya o vuelan, jamás se “rebajarán” a darle el mismo respeto y derechos a una mujer que se guardan para sí mismos.

Dejen de tomarnos el pelo, evolucionen de una vez, dejen de tratarnos como imbéciles, como cachos de carne y como seres inferiores decorativos y coleccionables. Nosotras también merecemos una vida plena con el mismo respeto que se guardan para ustedes.

Afortunadamente hay algunos hombres justos y conscientes, y cada vez son más.

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No lo llames porno, llámalo prostitución


Stop a la Cultura del Porno

Ismael López hace público Escúpelo, un libro en descarga gratuita sobre el lado oscuro del cine X español

16/06/2017 – 

VALÈNCIA. Lo dice una profesional del medio: “El porno solo se ve súper guay desde fuera”. Es una de las varias actrices que se dedican al cine para adultos y que desfilan por Escúpelo. Crónicas en negro sobre el porno en España, un libro disponible en descarga gratuita en el que el periodista Ismael López relata los cuatro días que pasó en una villa mallorquina durante el rodaje de un casting X. Un texto en el que cuenta lo que filmaron las cámaras, pero también todo lo que sucedía mientras no rodaban, y que además incluye entrevistas personales con la mayoría de asistentes. La aventura de Ismael, sin embargo, empezó mucho antes de llegar a la isla. “A finales de 2014, entrevisté a una actriz porno que todavía no…

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